lunes, 6 de julio de 2009
Le pediría al tiempo que se detuviera para poder contemplar el atardecer a tu lado, para poder mirarte de una vez a los ojos y que ellos te confesasen en un segundo todo lo que mis palabras son incapaces de hacerte llegar.Miraríamos el mar inmenso ante nuestros ojos, pero no más inmenso que lo que sentimos, no más intenso que los latidos de nuestros corazones en ese momento.Pero no hables, o hazlo. Haz lo que sientas, no pienses. Que el atardecer casi habrá acabado y cerrará el telón de esta historia prestándonos la oscuridad de la noche, regalándonos la invisibilidad de nuestros cuerpos, que en la distancia, serán uno solo...
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